Uno, dos, tres...



jueves, 17 de marzo de 2011

Hundidos.


He soñado que los roles habían cambiado, tú decidías. He soñado con mi propia sumisión, yo no era yo, la que pensaba y actuaba no podía ser yo, me arrastraba hasta el punto de permitir que se decidiera por mí, que me escondieses por tu propio placer. He soñado con un bar en la oscuridad, con humo y tormento, con la atormentada situación del engaño, el entorpecimiento de la huida. He visto lo que no pensé, lo que nunca imaginé, lo que no llegué a sentir. He sido objeto de recreo, de deseo, de persona. Has jugado y te has quemado, después de esta noche, no volverás a ser el mismo; si el subconsciente decide recrearte de esa forma, habrá que hacerle caso, y omitir tu llegada, tu sonrisa, tus manos osadas. He soñado con un yo oprimido, utilizado, un yo sin tú, sin él y sin nosotros, un yo muerto. En el tercer peldaño de la escalera, quedaron nuestros peores recuerdos, escondidos tú y yo del mundo, de la vida, del destino. Fatídico escalón que no volveremos a pisar, que se hundió al despertar, y no volverá, nunca; jamás.

Lo peor de todo, ha sido el despertar. El sueño no era más que una metáfora de la realidad, y yo, sigo sometida a tus encantos, ni siquiera es eso, sometida a ti, sin encantos y sin nada.

01.11.2010

viernes, 4 de marzo de 2011

Extraño en mi cama.

Abro los ojos de nuevo, pestañeo, alzo la mirada, miro al horizonte y respiro. Una cerveza, bien fría, cuando pueda, por favor. Mientras, atino el objetivo, admito que mis fantasías no suelen estar plasmadas con frecuencia, pero no es porque no lo intente, es que no lo consigo. Con la cámara, fijo un punto cerca del techo, donde las flores rojas de plástico parecen flotar sobre un pequeño saliente lleno de mugre y roído por el tiempo. Por fin llega la bebida; me empapo con ella los labios, y luego, paso lentamente mi lengua sobre ellos. Mmm… qué satisfacción, está realmente fría, tanto que me provoca un pinchazo en la cabeza, tanto que podría cortar el aliento. Oigo, de fondo, un murmullo que busca consuelo, es poesía, o eso creo, a estas horas ya no estoy seguro de nada. Si lo que escucho es poesía, entonces el dueño de la lírica debe ser un poeta, ¿no? Pero, me pregunto quién se encarga de clasificar nombres entre aptos y no aptos. ¿De qué sirve? Y tú, que mueres en la oscuridad de un candelabro, vas perdiendo tus pétalos cada vez que sale el Sol. He de admitir, que  algunos merecen la etiqueta. Y entonces me viene a la mente el recuerdo del joven artista al acercarse a su fin, cuando su mayor objetivo era el de peinarse como aquellos grandes hombres de la época clásica, sí, como Mozart, o Vivaldi, o alguno de esos nombres que suenan tan lejanos; su mayor deseo, era entonces dejarse crecer los últimos cabellos que tenía, para poder recogérselos y darse un aire… literario.
Son tres euros, aquí tiene, muy amable. No dejo propina, supongo que entenderá que mi bolsillo tiene algún que otro agujero este mes. Me levanto, cojo mi cámara, guantes, me enfundo en mi abrigo de piel, y salgo a la calle. El viento me azota en la cara, y me grita aquellas palabras que tú susurrabas. Ahora lo entiendo, no era más que un aviso de que te ibas. Me mentiste, nos mentiste a todos, tú sabías que tu partida estaba cerca, que el tren salía con destino el vacío, a la mañana siguiente. Saco del bolsillo un cigarrillo. ¿Tiene fuego? Gracias. Fumar de noche en la calle es satisfactorio; y qué si pierdo siete malditos minutos de vida, ¿hubiese sabido utilizarlos mejor?

lunes, 21 de febrero de 2011

Des vieux placards.

...Vous êtes ce petit Gainsbourg provocateur à la parole et sensible aux sensations. Vous êtes, si j'ose dire, la répression de l'amour interdit par la mûre nonchalance...

jueves, 3 de febrero de 2011

El baúl de las pesadillas.

Del baúl de las pesadillas salen dragones encantados que arrojan a pedazos la libertad, duendes maléficos que se encargan de deshacer los sueños construidos durante el día, que rompen con destreza el brillo de los ojos, mutilan piezas de inventario capaces de recrear una realidad fantasiosa. También están las brujas feas y furiosas de los cuentos, expertas en conjuros capaces de hacer de la vida, un infierno inevitable de casualidades, de forjar personas-objeto insensibles, que no sientan pena, ni dolor, ni conozcan el amor. Los elfos trepan por las paredes del baúl buscando construir el camino hacia la pérdida del deseo, de la ambición y las ganas. Detrás, los monstruos roban los colores; el verde, el amarillo, azul, rojo, blanco. Todo se vuelve vacío y no queda ni una silueta valiente. La inteligencia pasa a manos de gigantes hambrientos, capaces de engullir trescientos cincuenta y ocho mil ciento siete cerebros por minuto. Dinos, ¿cuánto tiempo nos queda hasta volvernos muñecos?
El arte se evapora, absorbido por una nube de tormenta que aflora en el suelo del baúl; la música, el cine, el teatro, se diluyen, se vuelven vapor de agua ardiendo por el dolor de la pérdida; la fotografía, la pintura, escultura, se entierran entre desechos de mentes rebeldes y salvajes. Y la escritura... La escritura se pierde con la retórica, la voz se la lleva el viento, tan lejos que ni los ojos más avispados consiguen intuirlo.
Por fuera, el baúl está hecho de dudas y heridas, de inseguridad, violencia, miedo, pánico, terror. Por la noche, el candado, con la magia viva, se abre, y la vida se acaba. Por suerte o por desgracia, cada mañana, todo vuelve a su lugar, y sólo queda el frágil recuerdo del pavor sentido. Pero, ¿cómo sabemos si el baúl sigue abierto? ¿Y si jugamos a las adivinanzas? Empiezas tú.


sábado, 29 de enero de 2011

Caprichos del tiempo.

Te escucho y lo siento, las piernas me tiemblan, los latidos del corazón se vuelven nítidos. Lloro, y la cama se llena de lágrimas, y una estrella aún con vida, se pelea por salir. Las sábanas, frías por el temporal, esperan en vano tu llegada, creyendo poder resistir a la tentación de las pertenencias. Llueve, y el deseo de ser lluvia, llena el ambiente. Y entonces, te escucho de nuevo, y las ganas se convierten en dolor, silencioso dolor, y una lágrima aflora en el borde de mi mirada. Y, sin lógica alguna, mi mente piensa en el desenlace y sufre. Siente la tristeza del fin de algo que no ha empezado, o de algo que no empezará. Duele el sentimiento de final de algo que probablemente, ni tenga principio, ni tenga fin; una constante en el tiempo. Un nombre para la nada.

miércoles, 26 de enero de 2011

Pero, ¿por qué os reís tanto?

Alors, chéri, je vais t'expliquer. Puisque nous sommes des mini-scientifiques, je le ferai de façon structurée, claire et, bien sûr, scientifique. Tu connais le principe des réactions chimiques, n'est-ce pas? Parfait. Tu sais bien qu'il s'agit de plusieurs réactifs qui aboutissent à un produit final. Ce dernier, tu le connais déjà, c'est le rire. Les réactifs, je te les donne, et la réaction est déjà equilibrée, tu ne peux pas te plaindre. 
Mon premier réactif est la fatigue. Comment? Oui, bien sûr, la fatigue de Gugus si tu veux, peu importe. La fatigue est en grande dose. Pour calculer son coefficient, utilise cette formule:
 - 3j / 2h x 103
tel que j = jours = 24 et h = heures = 4.
Le résultat sera exprimé en heures. Eh bien, tu trouves combien? Oui, c'est bien ça. On continue.
Le deuxième réactif s'appelle enfermement avec protéines. Il est difficile à calculer, je te donne la formule et le résultat. La voici:
- p x p'
où p = nombre de pages, soit 21; et p' = nombre d'acides aminés de notre protéine préférée, la mienne a 53.
Le résultat, comme tu as bien deviné, est - 1113.
Ensuite, tu écris ton équation. Etant donné que les deux réactifs sont négatifs et que 
moins x moins = plus
notre résultat, en rires, est positif, et appartient à l'intervalle [1010; + ¥[.
Quoi? D'où je sors un produit si je n'ai que des sommes? Bon, là tu m'énerves, c'est bon quand même, les sciences ne vont tout de même pas résoudre ta vie personnelle, non?
Demain, je veux le résultat, et soit précis. On a fini, merci.


domingo, 23 de enero de 2011

Porque no soy sin serte, ser inerte.

Supones las uñas de la verdad, las uñas que arañan con rabia las paredes de una habitación sin sombras, de una habitación hecha para la diversión, de una habitación recreo. Eres las uñas que rasgan lentamente las cuerdas de una guitarra, que mueven el pelo al viento y lo colocan, las uñas que rascan tu barba incipiente. Pareces ser las uñas que agarran con fuerza un cuerpo desnudo, que se clavan en la espalda indolente de la desesperación, hasta hacer sangrar ríos de tinta roja llena de palabras necias y sin sentido alguno. Las uñas, esas que me arrebataron sin piedad los restos que me quedaban de ideas sin usar, que ahora mueren en una alcantarilla habitada por ratas inhóspitas. Las uñas que me destrozan el rostro día tras día, que me devoran las entrañas, que me hacen ser tan dependiente, que necesito seguir sufriendo. "Cállate y vete, ser sucio sin valores ni principios. ¡Y no vuelvas!", me gritas.
Arráncame de cuajo los dedos, y destrózame el corazón antes de que cuente diez. Empiezo por el nueve.


Ego et moi.

Ego et moi.

Amigos

Hello I love you, won't you tell me your name?

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Let's do some living.